¿Te ha pasado alguna vez que te descargas una película del emule y cuando la abres es otra cosa (en general porno)? Por supuesto que te ha pasado, le ha pasado a todo el mundo. Y no sólo películas, también ocurre con archivos de música. Te puedes pasar un buen rato descargando ficheros inservibles con una calidad de sonido nefasta o con contenido falso, hasta que al final encuentras el bueno. Pues bien, la culpa de este entorpecimiento en la descarga de archivos la tiene mayoritariamente una empresa francesa llamada CoPeerRight, que tiene oficinas en España desde hace dos añitos. Además también te envían amables mensajes recordatorios de que lo que estás haciendo es ilegal y que si no cesas tu actividad se podrán tomar medidas judiciales en tu contra. Muy bien, que lo intenten.
Los clientes de esta empresa son productores y distribuidores audiovisuales que los contratan para proteger sus obras. Pues como dice Enrique Dans, mejor que se dediquen a pensar en nuevas formas de rentabilizar sus obras y llegar al público que en frenar constantemente el avance tecnológico. Al fin y al cabo deberían de estar agradecidos de recibir nuestra atención, algo tan valioso hoy en día y con lo que Google precisamente juega para obtener sus beneficios. La música, por ejemplo, ya es gratis, una patente realidad.
Pero yo creo que todo esto es una falsa puesta en escena para mostrar que actúan en contra de la piratería y poder seguir cobrando el lucrativo canon a través de la SGAE, ¿no crees? ¿Porque qué efecto real tienen las medidas de CoPeerRight para acabar con la piratería? Al fin y al cabo, cada vez existen más portales con enlaces de descarga fiables y con foros que ayudan a identificar los archivos buenos y malos. Para mí que el P2P es imparable por mucho que EEUU se dedique a publicar una bonita lista negra con los países “piratas”, que de nuevo beneficia a la SGAE para pedir más dinero al gobierno y seguir haciéndonos creer que la música desaparecerá si no se toman medidas. En fin, hay que fastidiarse.